lunes, 10 de noviembre de 2008

Manos maestras reciben pensión de gracia



El pasado viernes se convertirá en un día inolvidable para un grupo de hombres y mujeres. No sólo porque fue la jornada en que celebró el 5 Día Nacional del Artesano, sino que también, porque ese día recibieron pensiones de gracia de por vida, entregadas de la mano de la Presidenta de la República Michelle Bachelet.

Se trata de artesanos de la tercera edad, de escasos recursos y que aprendieron el oficio de crear con las manos de sus padres, cuando eran pequeños. Ahora siguen con la tradición familiar de traspasar sus conocimientos a sus descendientes, aunque algunos no los tienen para continuar con sus oficios. Los 20 beneficiarios de las pensiones de gracia reciben este reconocimiento por el importante aporte cultural y patrimonial que han entregado al país al dedicar su vida a la actividad artesanal.

Dominga Neculman es maestra artesana, ceramista y textilera de la localidad de Roble Huacho, Padre Las Casas, Región de la Araucanía. A los 33 años comenzó a trabajar en la alfarería, recién cuando falleció su madre. Ésta no quería que se dedicara a la greda. Antes trabajaba en el telar.

Dominga, de 73 años, ha representado a Chile en diversas muestras nacionales e internacionales, entre las que cuentan exposiciones en Europa, China y Estados Unidos. Actualmente fusiona su pasión por la artesanía con la docencia en la Universidad Católica de Temuco y en diversas comunidades de la región. "La artesanía es la vida para mí", dice Dominga. "Una vez al año vengo a trabajar (a Santiago) por mi platita para comprar arcilla y greda y seguir trabajando, y que nadie me mande".

Artesana aymara

"Ella entiende pero hablar no puede, porque el aymara es su lengua", explica Isabel Chapalla Castro, hija y traductora de la artesana Epifanía Castro Chapalla, quien también fue beneficiada por la pensión. Con 77 años de edad y con su rostro curtido, Epifanía ha vivido siempre en una cultura de economía de subsistencia: la ganadería de llamas, alpacas y ovejas y la siembra de la quínoa y las papas.

Madre e hija viven en Enquelga, Isluga, Región de Tarapacá, que se encuentra a 3.600 metros de altura. Como todas las niñas aymara, Isabel aprendió a tejer con su mamá a los seis años de edad. Y fueron esas vestimentas las que lucieron en la ceremonia del 5 Día Nacional del Artesano. "Mi mamá siempre se ha mantenido tejiendo artesanía y me enseñó a los seis años, de chiquita. Y yo le enseño a mi hija también", dice Isabel, asegurando la continuidad de su arte.

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