
Reconociendo la validez del parto vertical, el Servicio de Salud Arica inauguró hoy el proyecto “Utasanjam usuña” cuya traducción del aymara es “Parir como en nuestra casa”. La iniciativa representa la apertura de la primera sala de parto intercultural, en el Hospital Juan Noé, el principal recinto asistencial de la Región de Arica y Parinacota, territorio que concentra la mayor población aymara del país.
Este nuevo paso en materia de interculturalidad, representa también la incorporación de las y los parteros –usuyirinaka- en la atención de las mujeres aymaras de la Región de Arica y Parinacota, en conjunto con las matronas de la red asistencial, durante la atención del embarazo y el parto. De hecho durante la ceremonia estuvieron presentes la partera Fausta Pairo, quien participa de la ronda médica de Putre, y la terapeuta aymara, quilliri Julia Huanca, quien atiende en el consultorio Víctor Bertín Soto y el recinto penitenciario de Acha. Ambas destacaron los modos tradicionales en que las mujeres aymara tienen sus hijos, ya sea de pie, arrodilladas o en cuclillas y precisaron que “sí o sí queremos rescatar nuestra manera de tener los partos, y sí o sí queremos que se respete nuestra costumbre”.
La concreción del proyecto, de acuerdo a lo señalado por el médico jefe del Programa de la Mujer del Ministerio de Salud, René Castro Santoro, reconoce hoy algo obvio, ya que “toda la evidencia científica señala que la peor posición para tener un hijo es la posición acostada y la mejor es la posición vertical, y esto los pueblos originarios de todo el mundo lo han practicado históricamente”.
El personero del Minsal planteó asimismo que “el elemento más importante de este momento tiene que ver con los derechos de las personas”. En tanto la directora del Servicio de Salud Arica, Carolina Asela, destacó en la oportunidad que este paso unía diversas acciones implementadas a lo largo del tiempo. “Junto a la humanización del embarazo y el parto y el volver a las costumbres indígenas, se vuelve también a la forma de parto natural de nuestras abuelas. Pero también se une aquí un trabajo persistente y consistente con las comunidades aymara, en términos de rescatar lo que es la medicina ancestral”. En este sentido agregó que “en esto hemos dado pasos bastante importantes como es el dar atención en los centros y en la rondas de salud rurales, y en este momento estamos abriendo también esta gestión en el Hospital, donde de alguna manera cuesta más por su estructura, y las condiciones en que estamos funcionando”.
La ceremonia que inauguró el proyecto Utasanjam usuña, tuvo como conductor al asesor cultural Félix Poma, quien en lengua aymara, y tras la realización de una phawa guiada por los dirigentes Ángel Bolaños y Silvana Gutiérrez, de la Asociación Indígena Suma Qamañataki, señaló: “el pueblo aymara y la sociedad no indígena construimos hoy un nuevo camino de tolerancia y respeto y que vuestros conocimientos y los nuestros contribuyan a una cada vez mejor salud para nuestra población”. Por el Hospital Juan Noé, el médico jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología, Eduardo Contreras precisó por su parte que “existía una deuda en lo concerniente a la población indígena de nuestra región. Estamos comenzando a hacer el cambio necesario”, señaló.
EL PROYECTO
El proyecto Utasanjam usuña fue gestionado por el Programa Especial de Salud y Pueblos Indígenas con la participación del Programa Chile Crece Contigo, del Servicio de Salud Arica. El proyecto conjuga la pertinencia cultural con las políticas de humanización del embarazo y el parto, de modo que junto con evitar los manejos innecesarios, tales como la inducción del parto, la ducha obligatoria, los lavados o el rasurado genital, el proyecto enfatiza aspectos culturales como la participación de parteras-os, el uso de hierbas y mates calientes, el caminar libremente en la espera final, el consumo de sopas de quinoa tras el parto, y la presencia de la familia, de manera íntima tras el nacimiento de la wawa. Para el Servicio de Salud Arica, un motivo central es evitar el temor de las mujeres aymara al parto hospitalario, y validar el parto vertical y las maneras que las mujeres elijan para tener sus hijos. El proyecto está también abierto a las mujeres no indígenas y comienza desde su inscripción voluntaria, durante los controles del embarazo en los diversos consultorios y postas de la región.
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